Cuando Bea me contó que por fin el día de su primer spank había llegado, me dio tanta felicidad que era como si me hubiese dicho que terminó su carrera o que se había ganado la lotería.
Lo cierto es que es más o menos así, encontrar un spanker, congeniar, poder juntarse y que por último…suceda… es algo así como sacarse la lotería del spank jijiji.
Yo no se si ustedes, pero a mi si me gusta escuchar los detalles que ella dice como “guarros” me imagino que son los detalles íntimos y mas fuertes de lo habitual, pero de que mas fuerte estamos hablando… o sea… queremos que nos peguen hasta que lloremos, que existe más fuerte que eso, tal vez que nos peguen hasta que se nos ponga morado, y si eso no es suficientemente fuerte, queremos sexo fuerte, con penetraciones fuertes y nalgadas en el acto…
No se que pensaría mi abuelita si supiera lo que me gusta, ella siempre lucho por los derechos de las mujeres, acogió en su casa a cuanta mujer maltratada encontraba en las calles y pues bueno, tuvo que tener una nieta que destruyera sus convicciones jajaja.
Larga vida al spank de mi amiga Bea, que siga adelante y que cuente, acá en confianza, la confianza que puede darte el anonimato, yo por lo menos no le cuento a nadie jajaja.