FELIZ NAVIDAD

Yo quería un gran regalo de navidad, la navidad pasada me había regalado esa cámara que le había pedido, pero por desordenada la había perdido, estaba segura que con todos los meritos que había hecho, sobre todo durante el último mes, la cámara sería mía nuevamente, esta vez la cuidaría mucho, había comprado un bolsito para andarla trayendo, ya que por ser tan pequeña es que se me había perdido.
Trabajé bastante en la cena, quería que tod fuese perfecto, la carne a punto, unas papas rellenas, ensaladas mixtas y un vino de beuna cosecha eran mi carta de triunfo.
Él había estado durmiendo toda la tarde, estaba cansado y seguramente después de las 12 y de abrir la cámara, o mejor dicho el regalo, saldríamos a algún lugar a celebrar la llegada del Viejito Pascuero.
Cuando entré a la habitación para alistar mi ropa y meterme a la ducha, sentí que estaba malhumorado, pero eso es típico de muchas personas en estas fechas y yo trataba de comprender, me acosté a su lado para despertarlo, lo abracé con fuerza y comencé a lamerle la oreja, pero eso lejos de gustarle le dio mucha rabia, se dio vuelta y me tiro de la oreja hasta dejarme con la cola levantada y así me dio unas fuertes nalgadas que yo no me esperaba, pero fueron bastante lindas, se levantó y nos peleamos por quien ocupaba primero el baño, pero obviamente siempre gana el que tiene el cinturón en la mano.
Cuando terminé de vestirme y todo fui a terminar de arreglar la mesa, él estaba sentado tomándose el aperitivo que había dejado preparado, cuando me vio con la falda corta apoyándome en la mesa para poner el pan, sentí como sus manos volaban a mi dándome una seguidilla de palmadas unas fuertes y otras mas despacio, pero casi como un juego, aun que no dejo de hacer que me sentara a cenar con la cola sensible.
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Luego de una velada romántica llegó la hora de abrir los regalos, él se levantó rápido y fue hacia la habitación, cuando volvió casi muero de la risa, traía una bolsa negra con los regalos dentro y tenía puesto el gorro de Santa, se sentó en el sofá y me llamo a sus rodillas, cuando me senté, muerta de la risa, me comenzó a contar la historia de San Nicolás, y de cómo le deba regalos a las niñas buenas y a las malas un trozo de carbón, pero que luego de un tiempo se había dado cuenta que era mejor, poner el trozo de carbón en la chimenea y darle unos buenos azotes a esas chicas malcriadas.
Yo miraba y miraba la bolsa tratando de ver si estaba mi anhelado regalo, hasta que Santa se dio cuenta y de súbito abrió sus piernas dejándome caer, tomándome fuerte del brazo y dejándome en sus rodillas boca abajo mirando la bolsa de muy cerca, cuando veo que la abre y para mi mala suerte dentro de ella sólo habían cucharas de madera, y cinturones, de distintos tipos y grosores.
Comenzó calentándome la cola con la mano, al cabo de un rato me subió la falda y siguió con en cinturón pequeño y delgado, luego mis panties llegaron a mis rodillas y el cinturón delgado fue reemplazado por uno más grueso, cuando yo ya estaba a punto de llorar, me dijo que lo esperara en la cama boca abajo con una almohada bajo el estómago y las bragas en los tobillos, yo obedecí de inmediato, me imaginé que ahora si tendríamos una noche perfecta de sexo…
Cuando entro a la pieza me toco las nalgas que ardían por el castigo reciente, sentí como me acomodaba y comenzaba a darme con la cuchara de madera, me dolía tanto que cada vez me inclinaba más sobre la cama, tenía la almohada dentro de la boca, como una mordaza para no gritar, comenzó a decirme de cómo había sido tan mala chica, que él el año pasado me había dado un regalo costoso y yo lo había perdido, sólo por que era pequeño, que era el colmo que no había pasado ni un año y le había pedido lo mismo, pero que esta vez iba a ser distinto.
Yo ya casi no entendía lo que él me decía, el dolor y la picazón eran tan grandes, que esperaba que terminara de una vez para recostarme y dormir.
Dejó de lado la cuchara y así en cuatro como ya estaba, sentí como jugaba con su pene en mi entrada húmeda por el spank, jugó demasiado tiempo y yo ya no daba más, comencé a pedirle que me penetrara por favor, pero él no quería aun, sentí como comenzaba a jugar con mi entrada posterior, para mi ya daba lo mismo por donde me penetrara con tal que fuese luego…
Sentí un flash, era una cámara nueva, me di vuelta a verla y él me la mostró riendo, se acercó nuevamente a mi y sentí como algo extraño entraba en mis entrañas cubierto de un preservativo, él salió de la habitación, estoy casi segura que riendo.
Cuando estaba en el living sentí que me decía, cuando quieras recupera tu cámara y salimos a dar una vuelta por la ciudad.


Rox dijo
es la primera vez que me animo a escribir por este tema, pero me siwnto tan reflejada en todo lo que vos contas que m dieron ganas de decirtelo, es bueno saber que hay gente que siente y piensa como nosotras aunque parezca tan rara. y sobre tu articulo me encanto la forma en que contas todo lo que te paso y lo bien que termino todo. Gracias cariños espero que cuides mucho tu maquina nueva.
29 Diciembre 2006 | 04:46 AM