Debo comenzar diciendo... Que bonita la foto!!! es que la vi y la encontre hermosa....

Bueno, luego de elogiar a Lupus, les cuentoo jijiji, yo se que muchos de ustedes son contarios a las marcas y claro esta que en gustos nada esta escrito, y es asi tambien como a Gio y a mi nos encantan las peliculas de Lupus, disfrutamos muchas noches viendolas acostaditos jijiji y luego.... uuuffff!!! Gracias a Dios por Lupus jajaja... y siguiendo con este gusto, luego de ya una semana y algo mas de spank diario... si es verdad... diario... aun no me quedaban marcas, si claro la cola roja y aveces rojisima, pero no lo que yo esperaba.. no se si el, pero yo esperaba el dolor de las huellas del spank, hasta que una noche, una noche cualquiera, luego de la cena, cuando ya nos relajabamos para dormir, no se que paso, pero en cosa de segundos estaba en sus rodillas, su mano pesada recorria mis nalgas de punta a punta, dejando esa sensacion de delicioso ardor y excitacion constante, un par de minutos despues, me anuncia que mi castigo sera de 20 minutos cronometrados... bueno, yo pense no puede ser tanto... y comenzo, yo recostada sobre una silla, con el estomago en el asiento, las manos hacia adelante sosteniendome derecha y los pies tratando de tocar el suelo, un instante despues el maldito cepillo recorria mis nalgas y la parte baja de mis piernas como quien recorre una calle muy visitada, pasaban los minutos y el dolor se hacia punzante, ya no excitaba, solo queria que terminara luego ese castigo, pensaba en tratar de no gritar, me daba verguenza encontrarme nuevamnete con la vecina de mirada aguda, pedi por favor ver la hora y lamentablemente solo habian pasado 5 minutos!! no lo podia creer, ya no daba mas, el resto solo cerrar los ojos fuertes, apretar los labios contra los dients y tratar de pensar en como habia deseado ese momento y como deberia estarlo disfrutando, en vez de estar sufriendo y quieriendo que terminara, varias pausas despues, terminaron los 20 minutos, y al rincon...
Luego, sin subirme las bragas y menos los pantalones, nos sentamos juntos en el sillon, el acaricio mi cara con dulzura y luego con fuerza, y al ver lo que me mostraba tuve la certeza que a el le habia gustado tanto como a mi... el resto imposible contarlo, lo recuerdo y me averguenzo...
Al otro dia en la mannana luego que el se fuera a trabajar corri a un espejo y vi como habian quedado en mis nalgas moradas... las huellas de la felicidad.