He tenido muchas tardes buenas en mi vida, recuerdo las tardes de las vacaciones de verano cuando era pequeña y aun no salíamos a la playa y jugaba con mis amiguitas a hacer casas a las barbies, también recuerdo las tardes de adolescente cuando pasábamos horas con mis amigas frente al espejo probándonos ropa y aprendiendo a fumar, las tardes universitarias cuando con vino y tabaco arreglábamos el mundo que aun no conocíamos, las tardes jugando con mi hija cuando era bebé y ahora mas grande la tarde cuando le mostré su primera puesta de sol…

Pero sin duda una tarde muy especial quedará grabada en mi memoria por siempre, la tarde donde me entregué completamente a Gio y llegue al cielo disfrutando hasta el último suspiro de su respiración agitada, una tarde de amor con un fondo increíble de canciones románticas antiguas que están grabadas desde ese momento en la banda sonora de mi vida.

Hacer el amor es un arte y sin duda Gio es un artista consagrado y yo solo su aprendiz, es alucinante y a la vez vergonzoso haber pasado 28 años de mi vida sin conocer muchos juegos de alcoba y menos el placer indescriptible que puede proporcionar un cojín en el lugar adecuado, mientras una mano experta toca exactamente lo que quieres que te toquen… ese momento donde no puedes hablar por que tu respiración no te deja mas que jadear y quieres llorar de alegría pero te calmas para seguir recibiendo placer… no se si él haya disfrutado tanto como yo… pero eso me hizo sentirme la mujer mas dichosa del mundo, haber encontrado un hombre que puede regañarte por levantarte tarde, castigarte por no saber pronunciar bien su nombre, azotarte amarrada por placer mutuo y dedicarte toda una tarde de amor pasional, de ese buen sexo que solo se consigue con la complicidad del cariño y en donde tu mayor goce es que tu pareja pase el mejor momento de su vida en unas cuantas horas.

Claro que recuerdo cada azoté que me dio mi Gio, pero por las noches frías, cuando cierro los ojos y veo su carita y sus ojitos de gato, recuerdo su cuerpo chocando contra el mío despacio, su boca besando mis labios con cariño sus manos acariciando mi cuerpo con ternura, como la primera vez que hicimos el amor… la luz tenue, nuestro primer contacto y a Brian Adams cantando Please forgive me I can't stop loving you…